Si bien es cierto que el liderazgo femenino ha avanzado significativamente en las últimas décadas, todavía las mujeres que ocupan posiciones de poder se encuentran con numerosos desafíos
En los últimos años, el liderazgo femenino dentro del mundo empresarial ha evolucionado de manera positiva gracias a la igualdad de género y al hecho de que las organizaciones se han dado cuenta de las oportunidades y beneficios que conlleva que las mujeres ocupen puestos gerenciales.
Pero, aunque hemos visto avances en el liderazgo femenino en las empresas, todavía sigue habiendo una diferencia en números en comparación a los hombres que están en puestos directivos. Según un estudio elaborado por el World Economic Forum: «las mujeres representan el 43% de la fuerza laboral a nivel mundial y solo el 36% de los cargos gerenciales o de dirección del sector privado y de los puestos del sector público»
Evolución del liderazgo femenino
Cuando hablamos de liderazgo femenino, tenemos que hacer referencia a los estereotipos de género que, durante décadas, han encasillado tanto a hombres como mujeres en espacios y funciones muy diferenciadas.
Podemos hablar del cuidado de la casa e hijos atribuida a las mujeres, de las carreras «femeninas» como psicología, trabajo social y carreras «masculinas» como mecánicos o ingeniaría. Por no mencionar la educación que han recibido los hombres y que les lleva a reprimir su mundo emocional para encajar en un modelo de masculinidad hegemónica.
En los primeros años del siglo XX la conquista del voto femenino en Occidente supuso una dinamización del proceso de emancipación de las mujeres, que ocuparon su lugar tanto en esferas públicas como privadas.
Puestos que históricamente eran exclusivas para los hombres, como ocupar puestos directivos, hoy están siendo disputadas por mujeres altamente cualificadas y preparadas para ejercerlos.
Abogar por el liderazgo femenino, no solo supone luchar por la igualdad salarial, cerrar la conocida brecha salarial sino que también implica trabajar por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y por la conciliación.
Según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, con datos de Eurostat: «Una de cada cuatro mujeres dice que en su trabajo cobra menos que un hombre de la misma categoría y cifra la diferencia entre lo que cobra un hombre y lo que cobra una mujer en un 14%,
El 14,5% de las mujeres entrevistadas para Ulises asegura que ha visto limitada su «posibilidad de ascender» en su empleo «por el hecho de ser mujer».
El 40% señala que los hombres piensan que es suficiente con «ayudar» en casa, descartando participar en pie de igualdad de las obligaciones del hogar. Y similar porcentaje (37,7%) considera que se da por hecho que si eres mujer «tienes que tener pareja y/o hijos».
Principales retos:
- Prejuicios de género: Las mujeres enfrentan prejuicios de género que las limitan en sus oportunidades de liderazgo. Algunos de ellos son la creencia de que las mujeres no son tan competentes o ambiciosas o que tengan que demostrar su valía.
- Barreras estructurales: Las barreras estructurales pueden incluir políticas organizacionales, culturales y legales que dificultan a las mujeres llegar a los puestos de liderazgo o progresar en sus carreras profesionales. Aquí hablaríamos del techo de cristal o de las políticas de conciliación.
- Estereotipos de género: Los estereotipos de género pueden afectar a cómo se percibe el liderazgo tanto por parte de la mujer como del resto de la empresa. Estereotipos como que la mujer es más emocional o débil puede hacer que ésta no se sienta segura al expresar sus opiniones en una reunión o que el equipo le reste autoridad como líder.
- Discriminación salarial: El hecho de que las mujeres cobren menos que sus compañeros varones por el mismo trabajo, les dificulta que puedan progresar en sus carreras profesionales y llegar a puestos de liderazgo.
- Dificultades para la conciliación laboral, familiar y personal: Muchas mujeres se enfrentan a una doble jornada laboral sobre todo si tienen hijos o familiares dependientes. Asimismo, son ellas las que dejan su trabajo para el cuidado de su familia, lo que supone un freno en su carrera profesional y un serio obstáculo para ocupar un puesto de liderazgo.
Todos estos desafíos tenemos que abordarlos conjuntamente como sociedad e implementar políticas de igualdad de oportunidades que garantice un trabajo más inclusivo y equitativo que posibilite el ascenso de las mujeres a cargos de liderazgo
Características del liderazgo femenino:
Según un informe de la comunidad de negocios e inversiones, Connect Americas, las principales características del liderazgo femenino es que las mujeres se caracterizan por tener dos habilidades sumamente importantes: la inteligencia emocional la gestión horizontal del talento.
Tenemos que ser conscientes de que lo mejor para las organizaciones es contar en sus equipos de trabajo con ambos sexos porque la visión y los aportes que puedan hacer uno y otra nos va a enriquecer y se van a complementar, lo que nos permitirá obtener mejores resultados.
Algunas de las principales características del liderazgo femenino son:
- Empatía: cuidan mucho cómo se sienten y qué necesitan las personas con las que trabaja
- Foco en las personas: son extrovertidas y cercanas, lo que les permite crear un vínculo de confianza con su equipo
- Inteligencia emocional: saben identificar y expresar sus emociones de manera asertiva, entender las de los demás y resolver de manera adecuada los conflictos
- Escucha activa: escuchan y se interesan de manera sincera por los demás
- Habilidades comunicativas: tienen mucha facilidad para transmitir y comunicar su mensaje, dominando tanto el lenguaje verbal como el no verbal
- Cooperación: les gusta el trabajo en equipo y están abiertas a escuchar y valorar las aportaciones de sus colaboradores
- Liderazgo horizontal: El liderazgo femenino es inclusivo, fomentando la participación y dando la oportunidad a los demás miembros del equipo a tener participación dentro de la dirección.
- Crea entornos de trabajo sanos y respetuosos: implementa políticas de autocuidado y bienestar emocional.
- Abiertas al cambio: Son conscientes de que el cambio implica oportunidades de mejora y de crecimiento, por lo que fomentar la creatividad y la comunicación para adaptarse al mismo
Beneficios de la presencia del liderazgo femenino en las organizaciones:
Los números nos muestran que una mayor presencia de mujeres en organizaciones y, sobre todo, en puestos de liderazgo, se traducen en innumerables beneficios para las empresas.
De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo, los principales cambios y mejoras que se observan dentro de las empresas en términos cuantitativos son:
- Empresas del sector privado que han incluido a mujeres en su directiva han incrementado sus beneficios entre el 5% y el 20%.
- 54% de las empresas encuestadas afirma haber experimentado “mejoras en materia de creatividad, innovación y apertura” una vez que incorporaron a mujeres en puestos de responsabilidad.
- 57% asegura que la presencia de mujeres en los cargos directivos promueve la llegada de nuevo talento a la empresa y la retención del ya existente.
- La imagen externa y la reputación de las empresas han mejorado al incluir el liderazgo femenino.
- El liderazgo femenino favorece un importante incremento de las habilidades interpersonales o blandas, las cuales son claves para formar a grandes líderes que destaquen en las organizaciones.
Implementar políticas que favorezcan la paridad y la diversidad es la mejor manera de promover el liderazgo femenino. Desde Recursos Humanos, se tienen que fomentar procesos de selección que eviten los prejuicios y estereotipos de género.
Begoña Serra es formadora, coach y mentora especializada en comunicación, liderazgo y gestión emocional.
Acompaña a profesionales y equipos en procesos de desarrollo personal y profesional, ayudándoles a tomar decisiones con mayor claridad, fortalecer su seguridad interna y liderar desde un lugar más consciente y auténtico.
Su trabajo pone especial foco en el liderazgo femenino, apoyando a mujeres profesionales a avanzar en su carrera sin culpa ni autoexigencia excesiva, integrando bienestar personal y crecimiento profesional.
Encuentra su perfil profesional y sus servicios en OpinPro






